¿Cuántas horas lleva tu activo más crítico sin que nadie lo haya visto en persona? En subestaciones desatendidas, la respuesta puede ser días. El riesgo no está en que nadie esté presente — está en que el sistema tampoco lo sepa.

Conversamos con Juan Manuel Correa, Fundador y CEO de Becor S.A. y líder de la línea de productos GEXIA, sobre cómo la arquitectura IIoT redefine el mantenimiento de infraestructura crítica cuando no hay nadie mirando.

En esta edición:

  • Por qué sin el dato correcto, la ausencia de personal sí es un problema

  • Por qué los datos de tus activos remotos se pierden antes de llegar a una decisión

  • Por qué cada visita al campo debería tener un propósito antes de salir

Juan Manuel Correa
Fundador y CEO de Becor S.A. | Líder de productos GEXIA

Juan Manuel es especialista en IIoT, IA y Gestión de Activos con más de 20 años en la industria metalmecánica y centros de datos. En los últimos 6 años lideró investigación y desarrollo tecnológico, encabezando la línea de productos GEXIA en Becor.

"El mantenimiento reactivo ya no basta en un entorno donde nadie está presente para ver la primera señal de falla", explica Correa.

No hay técnico que huela el aceite caliente ni note el goteo antes de que escale. Temperatura, vibración, descargas parciales, humedad y presión tienen que reemplazar esa intuición. El problema es de mentalidad: muchos equipos siguen planificando por calendario, y en entornos desatendidos, ese modelo no funciona.

Tener los sensores correctos es solo el primer paso. Correa describe tres etapas: sensores que procesan en campo, un equipo intermedio que sostiene el diagnóstico si la conectividad falla, y una plataforma central para actuar desde cualquier lugar. Lo clave es que cuando la señal se corta — y se corta — el diagnóstico local sigue funcionando, y cuando vuelve, la información ya está lista.

El impacto de implementar esta arquitectura correctamente es concreto: en un caso documentado con 150 subestaciones, las inspecciones físicas bajaron un 40%, las interrupciones se redujeron un 30% y los transformadores extendieron su vida útil.

Capturar y transmitir es solo la mitad del trabajo. La otra es convertir ese dato en una decisión antes de que falle el activo. 

En una subestación desatendida, eso es la diferencia entre programar una intervención en tus términos o salir de emergencia a las 2 de la mañana. El objetivo no es tener más sensores — es que cada visita llegue con propósito, con los repuestos correctos y sin sorpresas.

Nota del entrevistador: Uno ve muchos proyectos de digitalización que arrancan por la tecnología y terminan archivados. Juan Manuel hace lo contrario: empieza por donde fallan las implementaciones. Veinte años en el lado donde la teoría se convierte en instalación le dan una perspectiva que pocos especialistas en IIoT tienen, y eso se nota en cada respuesta.

Para resumir: Operar subestaciones sin presencia física es viable si la arquitectura está bien construida: sensores que reemplazan la intuición del técnico, infraestructura que sostiene el diagnóstico aunque la conectividad falle, y un modelo que convierte el dato en decisión antes de que el activo lo exija. Las tres piezas alineadas generan resultados concretos: menos emergencias, menos interrupciones y activos que duran más.

Como dice Correa: "El objetivo no es eliminar las visitas al campo — es que cada visita tenga un propósito claro."

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