La industria energética lleva años hablando de renovables, emisiones e hidrógeno. Lo que casi nadie discute es si el sistema que sostiene esa transición es lo suficientemente confiable como para aguantarla. El problema no es la energía. Es lo que falla en silencio antes de que todo se detenga.
Conversamos con Andrés Gutiérrez Velázquez, especialista en mercados energéticos y lubricación industrial, sobre por qué el mayor riesgo de la transición no está en los paneles solares ni en los aerogeneradores, sino en lo que nadie está mirando.
En esta edición:
El error conceptual que convierte la confiabilidad en un KPI secundario
Por qué un lubricante puede ser el componente que detiene toda la operación
La diferencia entre el ESG que se comunica y el ESG que se vive en planta

Andrés Gutiérrez Velázquez
Energy Market Specialist | Lubricants & Specialties | Sustainability and Innovation Agent
Andrés trabaja con el sector energético para reducir su huella ambiental a través de la gestión correcta de lubricantes, técnicas de lubricación, reducción de temperaturas operativas y TPM. Colabora además con empresas globales de análisis de mercado en el segmento de lubricantes.

Andrés va directo al problema: seguimos tratando la confiabilidad como un KPI de mantenimiento, cuando en realidad es un activo estratégico, un habilitador de margen y un seguro operativo.
"Un paro 'menor' ya no es menor: impacta costos energéticos, emisiones reales, estabilidad de red y cumplimiento regulatorio."
La realidad es que los sistemas energéticos son cada vez más intermitentes, cíclicos y sensibles al error, con menos margen de tolerancia. Un compresor que antes absorbía variaciones hoy opera en el límite. Y cuando falla, no es solo un problema del área de mantenimiento: es un problema de seguridad energética.

Aquí está el punto ciego que Andrés señala con más precisión: tribología, lubricación, química, contaminación, degradación térmica. Elementos que no aparecen en los reportes de sostenibilidad, no se discuten en los comités de transición y no forman parte de ninguna agenda climática... hasta que fallan.
"Un lubricante puede convertirse en el componente que detiene toda la operación."
No es exageración. En turbinas eólicas, compresores de gas o equipos rotativos de generación, un programa de lubricación deficiente puede paralizar la operación completa. La confiabilidad empieza en decisiones microscópicas —la selección del lubricante, la frecuencia de cambio, la gestión de contaminación— que tienen impactos sistémicos.

Hay dos tipos de organizaciones: las que miden su desempeño ambiental desde los reportes, y las que lo miden desde la sala de control. ESG —Environment, Social and Governance— es el marco que las empresas usan para demostrar que operan de manera sostenible y responsable. El problema es cuando ese marco se convierte en un ejercicio de comunicación y no de gestión real.
"La confiabilidad es un factor ESG real, no declarativo."
Un activo bien lubricado dura más, consume menos energía, genera menos residuos y reduce emisiones reales, no solo las del papel. La diferencia entre las organizaciones que hacen ESG de verdad y las que lo hacen de imagen está, muchas veces, en cómo gestionan lo que nadie ve.
Nota del entrevistador: Desde Barcelona, donde la transición energética se siente en cada instalación fotovoltaica y en cada debate sobre la estabilidad de la red, la conversación con Andrés me dejó una idea que no pude soltar: estamos invirtiendo millones en la parte visible de la energía limpia y dejando desatendida la capa que la sostiene. Su forma de conectar lubricación con estrategia, con ESG y con continuidad operativa no es el discurso técnico de siempre. Es una forma diferente de entender qué significa operar de manera sostenible.
Para resumir: La transición energética está creando sistemas más frágiles, no más robustos: intermitentes, cíclicos, con menos tolerancia al error. Tratar la confiabilidad como un asunto de taller es el error más costoso que puede cometer una organización en este contexto. La lubricación, la tribología y la gestión de activos físicos no son temas secundarios: son la base operativa sobre la que descansa cualquier promesa de sostenibilidad real.
Como dice Gutiérrez Velázquez: "La energía moderna no colapsa por falta de recursos. Colapsa cuando lo invisible falla."

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