Hay tareas que nadie pelea por hacer: inspeccionar líneas de aire comprimido a varios metros del suelo, entrar a un espacio confinado con gases tóxicos, cubrir la ronda del domingo de madrugada o tapar la vacante de técnico que lleva meses sin llenarse. Durante años eso fue, simplemente, parte del trabajo. Hoy empieza a dejar de serlo.
Conversamos con David López Maganto,especialista en transformación digital y robótica aplicada al mantenimiento, sobre por qué la robótica móvil autónoma dejó de ser ciencia ficción en la planta y cómo cambia la forma de organizar el mantenimiento.
En esta edición:
Por qué coexistir con robots no significa compartir espacio, sino formar equipo
Cómo un robot puede recibir una orden de trabajo y ejecutarla como un técnico más
Dónde la inspección autónoma ya aporta valor (y seguridad) real

David López Maganto
Especialista en transformación digital y robótica aplicada al mantenimiento,VP de I+D y Operaciones en Sisteplant
Con años en la frontera entre la operación de planta y la tecnología que la transforma, David dirige investigación, desarrollo y operaciones en Sisteplant, donde impulsa la integración de la robótica autónoma con la gestión de activos y el mantenimiento avanzado. Su enfoque es práctico y aplicado, con foco en transformación digital, excelencia operativa y mejora continua.

Para David, lo inevitable ya empezó: la robótica móvil autónoma avanza de forma imparable, impulsada sobre todo por la inteligencia artificial. Pero la verdadera novedad no es física, ya que robots y personas comparten planta desde hace décadas.
"No nos referimos a que compartirán el mismo espacio físico, sino que realmente interactuarán, cooperarán, se coordinarán y comunicarán entre sí. En otras palabras, formarán un equipo."

El cambio que David considera decisivo tiene menos que ver con el hardware que con la organización: que el robot se integre bajo las mismas reglas que cualquier técnico y reciba el trabajo por el mismo sistema de órdenes con el que ya se planifica el mantenimiento.
"El responsable asigna al robot una orden de trabajo asociada a un activo; el robot recibe la orden y comprende de forma natural dónde intervenir, qué acciones realizar y qué datos recoger", describe. Llega solo hasta el punto, ejecuta la inspección y devuelve los valores, el resultado y las horas dedicadas, como un integrante más de la cuadrilla.

Los casos ya existen. En automoción, donde entre el 25% y el 35% del aire comprimido se pierde por fugas no detectadas, un robot con cámara acústica rastrea las líneas las 24 horas y prioriza las reparaciones de forma automática. En plantas químicas hace rondas continuas leyendo instrumentos, y en espacios confinados con gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno entra en lugar de la persona.
"Los robots autónomos contribuyen a realizar operaciones que son riesgosas e inseguras para las personas", resume David. El balance: hasta un 40-60% menos de tiempo de inspección, cobertura completa de las rondas y trazabilidad total. Siempre con un límite que él subraya: "el control y dominio final siempre deberá estar del lado de las personas".
Nota del entrevistador: Lo que más me quedó de esta charla es un cambio de lugar de la conversación. Solemos discutir sobre robots por lo que pueden hacer, y David la corre hacia otro lado: cómo se integran en la forma de trabajar que ya existe. No habla de robots que asombran, sino de robots que cumplen protocolos, reciben órdenes y rinden cuentas como cualquier técnico. Esa normalidad es, quizá, lo más disruptivo.
Para resumir: La robótica móvil autónoma ya no es una promesa lejana: avanza empujada por la inteligencia artificial y cubre tareas peligrosas, rutinarias o que hoy quedan sin personal. Su impacto no depende solo de mejores sensores, sino de integrar a los robots dentro de la misma forma de trabajar que los equipos humanos, de modo que una orden de trabajo se ejecute y se reporte sin intervención manual. Bien planteada, mejora la fiabilidad, la eficiencia y, sobre todo, la seguridad, con las personas siempre al mando.
Como dice David López Maganto: "No hay marcha atrás, nos guste o no, y por tanto estamos obligados a coexistir con nuestros inventos."

Te invitamos a visitar nuestra web para leer más artículos como este » Elreliabilitypost





