En casi todas las plantas pasa lo mismo: aparece un reporte diciendo que “el MTBF mejoró”, se celebra el avance… y sin embargo el equipo vuelve a fallar antes de lo esperado. José Contreras Márquez—Instructor Global de ASME y autor de cuatro libros—explica por qué: la industria confunde MTBF con MTTF, y esa mezcla genera decisiones basadas en números que no representan la realidad.
En esta edición:
• Qué significa realmente MTBF y MTTF (con traducción clara)
• Por qué mezclar tiempos operativos con tiempos de reparación arruina tus indicadores
• Una forma simple y útil de medir confiabilidad en planta

José Contreras Márquez
Instructor certificado por ASME para Latinoamérica desde 2007
Más de 25 años de consultoría y formación en planificación, programación, inventarios e indicadores de mantenimiento. Autor de Sistemas de Indicadores (KPI) para evaluar la gestión del mantenimiento.

Contreras parte de algo muy básico que casi nadie explica:
• MTBF – Mean Time Between Failures
Tiempo Medio Entre Fallas. Aplica a equipos reparables y mide el tiempo promedio que pasa entre una falla y la siguiente.
• MTTF – Mean Time To Failure
Tiempo Medio Para Fallar. Aplica a equipos no reparables y mide cuánto tiempo pasa hasta que un equipo falla por primera vez.
El problema aparece cuando muchas plantas calculan MTBF restando las horas de parada y usando solo las horas operativas. Cuando eso ocurre, el indicador deja de ser “tiempo entre fallas” y, en la práctica, se transforma en un MTTF disfrazado .
Y desde ese momento, cualquier análisis de confiabilidad queda distorsionado.

Contreras lo explica con un ejemplo muy claro: tres equipos pueden terminar con el mismo MTBF aun cuando viven realidades totalmente distintas.
• Uno tiene un tiempo de reparación muy breve.
• Otro necesita mucho más tiempo para volver a operar.
• Y otro arranca rápido, pero falla de nuevo en poco tiempo.
Aun así, el MTBF es idéntico, porque el cálculo solo promedia “tiempo entre fallas” sin distinguir qué parte es operación y qué parte es reparación.
Con el MTTR ocurre algo similar. Muchas plantas contabilizan toda la parada como MTTR, cuando en realidad solo debería medirse el tiempo directo de reparación. Si se mezclan esperas de repuestos, permisos o tareas logísticas, el indicador deja de reflejar mantenibilidad y empieza a mostrar problemas administrativos.
Cuando no separás esas causas, el indicador puede parecer correcto… pero ya no describe lo que realmente pasó en planta.

Y justamente para evitar estas distorsiones, Contreras propone un enfoque práctico que cualquier organización puede adoptar sin necesidad de cambiar sistemas ni invertir en tecnología adicional:
• Medir el tiempo operativo real hasta la falla. Ese dato es la base de la confiabilidad y muestra cuánto trabaja realmente un equipo antes de fallar, sin mezclas ni promedios engañosos.
• Registrar por separado el tiempo directo de reparación y los tiempos logísticos. Reparar no es lo mismo que esperar repuestos, permisos o disponibilidad del técnico. Separar ambos tiempos permite entender si el problema está en la mantenibilidad del equipo o en la gestión alrededor del mantenimiento.
• Analizar la información por componente, por activo y por sistema. Este enfoque “taxonómico” evita que un promedio esconda fallas críticas y permite ver exactamente dónde se origina el comportamiento real del equipo.
Con este método, los patrones que antes quedaban ocultos detrás de un MTBF generalizado aparecen con claridad. Y lo que parecía un problema de confiabilidad puede revelarse como un problema de logística, planificación o diseño.
Nota del entrevistador: Algo que me quedó grabado es lo fácil que es confiar en un número que parece sólido. En mantenimiento, pocas cosas generan tantas decisiones equivocadas como un indicador mal interpretado. Y el caso MTBF–MTTF es el mejor ejemplo.
Para resumir: MTBF y MTTF no significan lo mismo y no pueden calcularse igual. Cuando se mezclan tiempos operativos, tiempos de falla y tiempos de reparación, los indicadores dejan de representar la confiabilidad del activo. La solución de Contreras es medir tiempos reales, separarlos correctamente y analizar cada nivel del sistema para tomar decisiones informadas y no basadas en promedios engañosos.
En palabras de José Contreras Márquez: “La confiabilidad debe evaluarse con los tiempos operativos hasta la falla, y de manera taxonómica.”






