Tu planta produce, los pedidos salen y los técnicos trabajan. Pero al cierre del trimestre, el flujo de caja no refleja el esfuerzo. El problema muchas veces está en el almacén: repuestos inmovilizados, materiales obsoletos, stock que nadie sabe exactamente cuánto es.

Conversamos con Dante García, ingeniero industrial con más de 25 años en transformaciones operativas y fundador de UPKAIZEN, sobre cómo la gestión del inventario impacta directamente en la rentabilidad.

En esta edición:

  • Por qué el inventario excesivo es una trampa que parece segura

  • Cómo el conteo de ciclos evita decisiones basadas en datos falsos

  • Por qué optimizar el almacén es, antes que nada, una decisión financiera

Dante García
Ingeniero Industrial, Fundador de UPKAIZEN

Con más de 25 años en transformaciones operativas, Dante ha trabajado con multinacionales y pymes en eliminación de desperdicios estructurales y reestructuración de cadenas de suministro. Fundó UPKAIZEN para cerrar la brecha entre mejora operativa y resultados financieros reales.

Mantener stock sin criterio inmoviliza recursos que podrían aplicarse a producción o mantenimiento. Un inventario mal gestionado genera desabastecimientos que paralizan líneas y, al mismo tiempo, acumula excesos que aumentan costos de almacenamiento y riesgo de obsolescencia. Las dos fallas conviven con más frecuencia de lo que se reconoce.

Para atacar el problema desde la raíz, García recomienda abandonar las planillas de cálculo y adoptar sistemas integrados de planificación. Con datos confiables en tiempo real, es posible saber qué hay, cuándo se necesita y en qué cantidad — y tomar decisiones de reabastecimiento con criterio, no por instinto.

Una orden de trabajo llega urgente. El técnico va al almacén y la pieza que el sistema marca como disponible no está. Ese desfase entre registro y realidad es uno de los errores más costosos en la gestión de repuestos.

García recomienda implementar conteos de ciclos regulares — verificaciones periódicas, no el inventario anual masivo — para mantener los registros alineados con lo que hay físicamente en el almacén. El resultado es operativo: menos paradas no planificadas, menos compras urgentes a precio premium y mejor planificación de preventivos.

Cuando el técnico no encuentra el repuesto donde debería estar, cada minuto de búsqueda es tiempo de parada. García propone optimizar el diseño físico del almacén para reducir movimientos innecesarios y acortar el tiempo de respuesta ante fallas. Complementariamente, recomienda incorporar tecnología de trazabilidad — códigos de barras o identificación por radiofrecuencia — para reducir el error humano y detectar discrepancias antes de que afecten la operación.

Nota del entrevistador: En Barcelona, el inventario mal gestionado aparece incluso en plantas que, por lo demás, funcionan bien. Lo que Dante plantea resuena: no es incompetencia, sino prioridades mal ordenadas. Se atiende la parada, la falla, el pedido urgente, y el almacén queda como "algo que ya veremos". Hasta que ese algo aparece en el estado de resultados. 

Para resumir: Gestionar el inventario no es una tarea secundaria: es una palanca directa sobre la rentabilidad. El stock excesivo inmoviliza capital, los registros inexactos generan paradas evitables y un almacén desorganizado alarga cada intervención. ntes de optimizar la producción, hay que saber qué hay disponible, dónde está y cuánto cuesta tenerlo ahí.

Como dice García: "Revise y ajuste periódicamente las políticas y los procedimientos de inventario para mejorar la eficiencia operativa y reducir los costos."

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